REBELIÓN EN FUEGO LENTO: Simeone y Oblak en guerra tras la debacle del Rayo – “No estoy de acuerdo”

El vestuario del Wanda Metropolitano está a punto de estallar. Apenas unos días después de una histórica goleada al Barcelona, ​​el Atlético de Madrid tocó fondo con una humillante derrota por 3-0 ante el Rayo Vallecano, y las consecuencias han desatado un furioso enfrentamiento público entre el capitán Jan Oblak y el entrenador Diego Simeone.

 

Tras lo que los expertos califican de “desastrosa” actuación en Butarque, el habitualmente reservado portero esloveno rompió filas. Oblak lanzó una crítica mordaz a la mentalidad del equipo, acusando implícitamente a sus compañeros y cuerpo técnico de dar la Liga por sentada. Simeone, visiblemente irritado, respondió rápidamente, creando un dramático cisma en la capital.

 

“No puedes elegir qué partidos jugar”: La explosiva acusación de Oblak

 

La tensión era palpable desde el pitido final. El Atlético había sido el segundo mejor en todos los aspectos, con goles de Fran Pérez, Óscar Valentín y Noble Mendy que lo condenaron a una derrota tan vergonzosa como eufórica fue la victoria por 4-0 sobre el Barcelona días antes. Cuando Oblak apareció ante las cámaras de DAZN, no se contuvo.

 

“No hay explicación”, declaró el portero, con evidente frustración. “No puedes elegir qué partidos jugar, tienes que jugarlos todos para ganar. Salimos a jugar para ganar, pero no tenemos la mentalidad adecuada para ganar partidos seguidos. Parece que en Liga simplemente dejamos pasar las cosas”.

 

Fue una crítica contundente a la inconsistencia del equipo y una crítica directa a la mentalidad de una plantilla que acababa de hacer nueve cambios en la alineación. La implicación era clara: el equipo había priorizado inconscientemente la Copa del Rey y la Champions League sobre un partido de Liga contra un equipo amenazado por el descenso.

 

La furiosa réplica del Cholo: “No estoy de acuerdo”

 

Cuando Simeone ocupó su lugar en la sala de prensa, el ambiente estaba cargado de tensión. El argentino, conocido por su férrea defensa de la moral de su equipo, no toleraba las críticas públicas de su capitán. En una inusual muestra de desacuerdo público con un jugador clave, Simeone desmintió al instante el discurso de Oblak.

 

“No estoy de acuerdo con lo que dijo Oblak. El equipo no elige los partidos”, insistió Simeone, contradiciendo directamente a su estrella. “El equipo compitió mal, y cuando el rival juega mejor, es superior y te gana”.

 

Simeone rechazó la idea de que se tratara de falta de intensidad o ganas. En cambio, señaló un puro fracaso futbolístico. No creo que fuera la intensidad. Se suele hablar de intensidad, ganas de ganar, actitud… Pero jugamos mal. El equipo jugó mal, y cuando juegas mal y tu rival juega mejor, obviamente el equipo que juega mejor tiene más posibilidades de ganar.

 

¿Quién tiene razón? Las tensiones subyacentes

 

El choque pone de manifiesto una creciente preocupación en el campo rojiblanco del Madrid. Simeone realizó numerosas rotaciones, realizando nueve cambios con respecto al equipo que desmanteló al Barcelona, ​​una clara señal de que sus prioridades están en la próxima eliminatoria de la Champions League contra el Brujas y el partido de vuelta contra el Barça. Para un rival como Oblak, ver cómo un equipo debilitado se veía superado —jugando en un estadio casi vacío, trasladado al Leganés debido a los problemas de césped del Rayo— fue insoportable.

 

Simeone, sin embargo, defendió a sus jugadores y su estrategia. “Tendrán otra oportunidad, porque es responsabilidad de todos. Para llegar donde queremos, competir en la Champions, avanzar en la Copa y luchar hasta el final en LaLiga, necesitamos a todos”, argumentó, defendiendo su plantilla.

 

Consecuencias: ¿Un vestuario fracturado?

 

Para un equipo construido sobre los principios de unidad y resiliencia defensiva bajo la dirección del Cholo, una disputa pública entre el entrenador y su última línea de defensa es devastadora. Si bien Simeone intentó centrar la atención en la Champions —”Tenemos que felicitar al rival y centrarnos en la Champions”—, el problema sigue siendo la mentalidad fracturada dentro de la plantilla.

 

¿Puede un equipo que “no está en el punto mental adecuado” para los partidos nacionales cambiar repentinamente de rumbo en Europa? ¿O la incesante rotación de Simeone se ha agotado por completo con los jugadores que se espera que luchen por el título cada tres días?

 

Una cosa es segura: el Atlético de Madrid llega a una eliminatoria crucial de la Liga de Campeones no como una familia unida, sino como un equipo aparentemente en guerra consigo mismo.

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